Dónovan Solano se moría de ganas de jugar en el estadio Édgar Rentería y por eso, cuando le propusieron hacer parte del róster de los Caimanes en el ‘Round Robin’ de la Liga Profesional Colombiana de Béisbol, no tuvo que pensarlo mucho.

En su debut, contra Vaqueros de Montería, le tocó un juego kilométrico, que se extendió a 12 entradas y que duró más de cinco horas, pero lo disfrutó al máximo y, lo más importante, contribuyó para que su equipo sumara su primera victoria en la ronda semifinal.

Dónovan se fue de 6-2 en el juego, con una carrera impulsada y dos anotadas. Estuvo como bateador designado y tercer hombre en el orden al bate. Para el bigleaguer barranquillero fue un momento especial jugar por primera vez en el estadio Édgar Rentería.

“Gracias a Dios tuve un buen debut, quería jugar en este estadio, tenía muchos juegos en el Tomás Arrieta, pero siempre, como barranquillero y por la historia que tiene Édgar Rentería, jugar en su estadio para mí siempre será un honor y puedo decir que fue una buena participación por la victoria y, si me hubiera ponchado cinco veces, pienso también que hubiera sido excelente porque ganamos. Eso es lo más importante para nosotros, sin importar en qué nivel estemos jugando, pienso que cada quien va a poner su granito de arena”, aseguró Solano, quien el pasado 21 de diciembre fue proclamado como Deportista del Año por Acord Atlántico.

Después de una temporada exitosa en las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco, en la cual terminó con promedio ofensivo de .326, Dónovan expuso los motivos que lo llevaron a aceptar la propuesta de Caimanes.

“Yo no estaba pensando en jugar, lo que me motivó fue, primero Dios, que me impulsó a hacerlo; segundo, Sandy (León), que venía y me motivó diciéndome que quería jugar conmigo y, tercero, todo se dio. Nunca pensé jugar este año, pero también vi la oportunidad de coger un par de turnos y que esto me ayudara para llegar listo a los entrenamientos (Spring Training). Juego en todos los inviernos y sentí de parte de Dios jugar así fueran 8 o 15 juegos, los que más se pudieran, en Colombia. Gracias a Dios estoy en mi casa, eso también me motivó, no solamente jugar con Caimanes y aquí, sino que mi familia está aquí y todo fue acorde a eso”.

Dónovan se refirió a la invitación que le hizo Édgar Rentería para que jugara esta temporada con Gigantes. “Eso fue en una premiación de El Espectador y allí lo dijo públicamente, pero yo no había decidido jugar en ese tiempo, él no me había escrito, todo se dio en una semana para acá, hace tres días vi la oportunidad de poder jugar aquí, en mi casa, con mi familia, estar en Barranquilla, debutar en el estadio Édgar Rentería, y añádale y poder ponerme en forma en competencia para poder llegar bien a los entrenamientos”.

Por último, reveló qué fue lo que más le costó de su vuelta al béisbol profesional de Colombia y a los Caimanes.

“Me costó el silencio, preguntaba si aquí no había música, pero uno como profesional tiene que ajustarse a cualquier situación que se presente, uno tiene que dar el 100%, y hoy vine a disfrutar el juego. No había cogido un turno desde que se acabó la temporada y traté de ser lo más simple posible y de ayudar al equipo a ganar. Estoy muy contento de poder obtener la victoria. Otra cosa que me costó mucho fue durar 12 innings, es algo que venir sin jugar y durar toda esa cantidad de horas no es fácil, yo creo que para ni los que están acostumbrados a jugar, pero pienso que el equipo se esforzó, sacamos todas nuestras ganas, uno a veces necesita el ánimo del público, sé que este año ha sido muy diferente a todos los años, pero en esta Liga todos los equipos hemos sacado el 100% y hemos demostrado lo profesionales que somos”.